Mi experiencia vocacional franciscana

Describirla es dificil hacerlo con palabras, ya que fue una experiencia interior, y va más allá de los sentimientos y de la razón. Todo lo que viví en mi primer retiro en Chiapas, fue un encuentro cercano con un amigo, que aunque ya conocía mucho de él, no lo había sentido tan cercano; lo sentí muy semejante al encuentro que tuvo S. Francisco de Asís con el Cristo de San Damián… aunque debo de confesar que al prioncipio hubo momentos en el que me preguntaba: ¿qué estoy haciendo aquí?

El primer momento en el que me pregunté ¿qué hago aquí? es cuando iba en camino con rumbo desconocido, en lugares pedregosos, entre subidas y bajadas, rodeado de pobreza, era como entrar a otro mundo.

Entraba a un mundo que al principio me llenaba de miedo e incertidumbre, pero algo en mi interior me decía que viviría una gran aventura importante para mi vida, mi plegaria fue: ¡Dios, por algo tú me trajiste hasta aquí, aún no sé por qué, pero confío en ti!

Mi experiencia en el convento de Tapilula fue definitivamente el lugar donde escuché la voz de Cristo, una voz que me invitaba a seguirlo, es voz que escuchaba siempre en mi interior pero que no entendía en realidad lo que me pedía. La voz de Cristo la escuché en la naturaleza, en la gente que tenía a mi alrededor, y sobre todo en la pobreza.

¡Mi vida ahora se divide en dos partes: antes y después de Tapilula!

¡No cabe duda que el testimonio de vida arrasa! Y una de las experiencias más significativas para mí fueron las historias de los frailes que dejando todo decidieron seguir a Cristo, nunca me imaginé identificarme con muchas de las historias de vida y sobre todo con lo que sentían en su interior.

Por fin pude darme cuenta que no era el único con ideas de abandonar mi vida y tener una nueva vida dedicada al servicio de los demás… ¡La verdadera felicidad!

Reflexionar acerca de la posibilidad de ser fraile, era algo totalmente fuera de mis planes, fuera de mi realidad, no podía explicarme a mí miso porque sentía ese deseo de hacer lo que hacen los frailes, de vivir en humildad y sin nada propio, ¿estaba pensando en dejar todo por seguir a Cristo?

¡No podia creerlo! ¡Pero así fue!

Caminar por caminos nuevos, caminar con una forma de pensar, caminar con un sentimiento de libertad y de alegría, caminar con personas desconocidas que en poco tiempo se volvían similares a mí, descubrir que en el lodo podía sentir la felicidad de un niño…

En mí implicaba la decisión de cambiar de rumbo mi barco y eso implicada dejar todo lo que tengo y comenzar de cero, qué dificil decisión.

¡¿Acaso estaba quedando LOCO?!

Como dicen, son muchos los llamados y pocos los elegidos, y me siento privilegiado de que DIOS me haya dado la fuerza para perseverar y me haya dado sobre tofo HERMANOS que podré apoyar y me apoyarán a seguir el camino, la verdad y la vida.

Por siempre estaré agradecido con Dios y sobre todo por las personas de la Pastoral vocacional, que no conocemos, pero su esfuerzo no solamente vale la pena sino la vida.

¡Dios les recompensará y espero sigan apoyándonos! GRACIAS.

Este es el inicio del resto de mi vida… Esta historia continuará.

Con agradecimiento, su servidor y amigo
JOSÉ PECH SEGURA.

PAZ Y BIEN